Estimados amigos,
Juan Carlos Tedesco es uno de los primordiales investigadores educativos de América Latina. Fue Ministro de Educación de Argentina, y actualmente dirige el Sistema de Información Educativa de América Latina (en su portal SITEAL).
Permanentemente Tedesco reflexiona crítica y ampliamente sobre la educación y la investigación educativa. En este texto aporta argumentos interesantes -- e inquietantes, sin duda -- sobre la sociedad mundial actual y sus implicaciones para la investigación educativa. Es un texto muy sugerente.
http://redie.uabc.mx/vol5no2/contenido-tedesco.html
Curso de la Maestría en Administración y Gestión de Instituciones Educativas de la Facultad de Administración de la BUAP. Es una introducción a la investigación para estudiantes que prepararán una tesis de maestría.
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viernes, 30 de septiembre de 2011
domingo, 12 de diciembre de 2010
Comentarios adicionales: Sobre la gestión, el liderazgo y el mercado laboral en educación
Estimados amigos y colegas,
Ha concluido el seminario de Metodología I pero no por ello debería terminar nuestra conversación sobre problemas educativos y de investigación.
Quisiera aquí comentar brevemente sobre algunos asuntos que el grupo planteó de manera persistente en las últimas semanas. Uno de ellos es el de la meritocracia (o más bien la ausencia de criterios meritocráticos) en el mercado laboral y la carrera profesional de los docentes. Éste es un problema de fondo en todo el sistema educativo mexicano. Se instaló, digamos, históricamente una serie de "reglas implícitas" (aquello que las ciencias sociales buscan desenterrar, poner de manifiesto, explicar) que volvió "normal" la contratación y promoción de docentes por la vía del personalismo y la conveniencia política. Esto sucede en todos los niveles y todos los sectores, públicos y privados. Es una "regla sistémica", forma parte de lo que los sociólogos de la educación denominan "cultura del sistema": la manera acostumbrada de hacer las cosas. Se podría pensar que esto tiene su explicación en las características locales y personales de los individuos que toman decisiones laborales. Pero cuando observamos una tendencia tan extendida, estamos obligados a pensar que no es un asunto meramente individual: es algo sistémico. Una explicación general de esta tendencia es el profundo patrimonialismo que atraviesa la vida pública (y privada) en nuestro país: se refiere al uso privado del patrimonio público, regla social que algunos dicen tiene su origen en la organización política de la Colonia y que los regímenes post-independistas hicieron poco por remediar. Seguramente, el largo dominio del PRI, desde los años 30 hasta años recientes, descansó en pactos de repartición de poder que estabilizaron la política y dejó satisfechos a muchos actores y grupos sociales. El SNTE ha sido una pieza central de este patrón de organización política. La modernización educativa y la democratización política han hecho poco por desmontar este patrón en la educación (véase el importante libro LOS SOCIOS DE ELBA ESTHER, de Ricardo Raphael de la Madrid, editorial Planeta). Sin embargo, por otro lado la democratización ha venido poniendo sobre la mesa, con dificultades, los temas de la transparencia y la rendición de cuentas. Son tendencias en lucha en nuestro sistema político. Pero el patrimonialismo en la educación ha sobrevivido a todos estos cambios. La cuestión central es que gobernar así al sistema educativo pone el acento en el control y sólo secundaria o discursivamente en la calidad, el mejoramiento, etc.
El nivel que se salva es la investigación científica. ¿Por qué? Porque sencillamente un centro de investigación no funciona adecuadamente si las decisiones laborales no se basan en el mérito científico. Punto.
Con todo esto quiero decir que los problemas laborales en una institución educativa determinada deben ser analizados en varias dimensiones: la sistémica, la organización local, y las características del personal docente. Ya hablé de la tendencia sistémica al patrimonialismo. Localmente, habría que preguntar: cómo son designados los directivos y el personal docente y con base en qué criterios. Y, tercero, si personal docente tiene una baja o alta calificación académica, ya que esto va a influir en su identidad profesional y por tanto en su motivación para resistir el patrimonialismo y luchar por la meritocracia. ¿Cómo se organiza el trabajo académico, colegiadamente o fragmentadamente (con mayor control desde arriba)? ¿Es personal de tiempo completo o contratado por horas?
¿Qué tiene que ver todo esto con el liderazgo y la gestión? Veamos el liderazgo -- o las características de los directivos -- como producto de la propia dinámica institucional. Si las reglas que subyacen a ésta son patrimonialistas y tienen como principal objetivo (implícito) el control, pues esa dinámica va a socializar a los futuros directivos, que emergen de la propia planta docente, en los valores y criterios patrimonialistas. Va a ser "normal" que los directivos sólo sepan conducir así a la institución.
Por lo mismo, el estilo de gestión (por muchos discursos modernistas que manejen) no se va a alejar demasiado de las reglas implícitas que han hecho funcionar a la institución durante años. Cuando un sociólogo ve esto, dice "está legitimado un cierto estilo de gestión".
En suma, a los que se interesan por estos problemas -- liderazgo, gestión, carrera docente, comunicación y clima organizacional -- les pido que reflexionen sobre las bases institucionales y las reglas implícitas pero legítimas que están presentes en el funcionamiento del aparato educativo.
Saludos a todos,
Rollin
Ha concluido el seminario de Metodología I pero no por ello debería terminar nuestra conversación sobre problemas educativos y de investigación.
Quisiera aquí comentar brevemente sobre algunos asuntos que el grupo planteó de manera persistente en las últimas semanas. Uno de ellos es el de la meritocracia (o más bien la ausencia de criterios meritocráticos) en el mercado laboral y la carrera profesional de los docentes. Éste es un problema de fondo en todo el sistema educativo mexicano. Se instaló, digamos, históricamente una serie de "reglas implícitas" (aquello que las ciencias sociales buscan desenterrar, poner de manifiesto, explicar) que volvió "normal" la contratación y promoción de docentes por la vía del personalismo y la conveniencia política. Esto sucede en todos los niveles y todos los sectores, públicos y privados. Es una "regla sistémica", forma parte de lo que los sociólogos de la educación denominan "cultura del sistema": la manera acostumbrada de hacer las cosas. Se podría pensar que esto tiene su explicación en las características locales y personales de los individuos que toman decisiones laborales. Pero cuando observamos una tendencia tan extendida, estamos obligados a pensar que no es un asunto meramente individual: es algo sistémico. Una explicación general de esta tendencia es el profundo patrimonialismo que atraviesa la vida pública (y privada) en nuestro país: se refiere al uso privado del patrimonio público, regla social que algunos dicen tiene su origen en la organización política de la Colonia y que los regímenes post-independistas hicieron poco por remediar. Seguramente, el largo dominio del PRI, desde los años 30 hasta años recientes, descansó en pactos de repartición de poder que estabilizaron la política y dejó satisfechos a muchos actores y grupos sociales. El SNTE ha sido una pieza central de este patrón de organización política. La modernización educativa y la democratización política han hecho poco por desmontar este patrón en la educación (véase el importante libro LOS SOCIOS DE ELBA ESTHER, de Ricardo Raphael de la Madrid, editorial Planeta). Sin embargo, por otro lado la democratización ha venido poniendo sobre la mesa, con dificultades, los temas de la transparencia y la rendición de cuentas. Son tendencias en lucha en nuestro sistema político. Pero el patrimonialismo en la educación ha sobrevivido a todos estos cambios. La cuestión central es que gobernar así al sistema educativo pone el acento en el control y sólo secundaria o discursivamente en la calidad, el mejoramiento, etc.
El nivel que se salva es la investigación científica. ¿Por qué? Porque sencillamente un centro de investigación no funciona adecuadamente si las decisiones laborales no se basan en el mérito científico. Punto.
Con todo esto quiero decir que los problemas laborales en una institución educativa determinada deben ser analizados en varias dimensiones: la sistémica, la organización local, y las características del personal docente. Ya hablé de la tendencia sistémica al patrimonialismo. Localmente, habría que preguntar: cómo son designados los directivos y el personal docente y con base en qué criterios. Y, tercero, si personal docente tiene una baja o alta calificación académica, ya que esto va a influir en su identidad profesional y por tanto en su motivación para resistir el patrimonialismo y luchar por la meritocracia. ¿Cómo se organiza el trabajo académico, colegiadamente o fragmentadamente (con mayor control desde arriba)? ¿Es personal de tiempo completo o contratado por horas?
¿Qué tiene que ver todo esto con el liderazgo y la gestión? Veamos el liderazgo -- o las características de los directivos -- como producto de la propia dinámica institucional. Si las reglas que subyacen a ésta son patrimonialistas y tienen como principal objetivo (implícito) el control, pues esa dinámica va a socializar a los futuros directivos, que emergen de la propia planta docente, en los valores y criterios patrimonialistas. Va a ser "normal" que los directivos sólo sepan conducir así a la institución.
Por lo mismo, el estilo de gestión (por muchos discursos modernistas que manejen) no se va a alejar demasiado de las reglas implícitas que han hecho funcionar a la institución durante años. Cuando un sociólogo ve esto, dice "está legitimado un cierto estilo de gestión".
En suma, a los que se interesan por estos problemas -- liderazgo, gestión, carrera docente, comunicación y clima organizacional -- les pido que reflexionen sobre las bases institucionales y las reglas implícitas pero legítimas que están presentes en el funcionamiento del aparato educativo.
Saludos a todos,
Rollin
viernes, 10 de diciembre de 2010
La Evaluación como "Tecnología Política"
Estimados amigos y colegas,
Se ha discutido bastante en este espacio el tema de la evaluación. Yo he tratado de sugerir algunos elementos para poner el tema en su justo contexto y con la ayuda de Felipe Martínez Rizo señalar algunos riesgos del mal uso de las estadísticas que resultan de las pruebas.
Ahora bien, conviene preguntarse ¿por qué en todo el mundo se ha extendido una "fiebre" de reformas educativas? ¿Por qué en casi todos los casos las reformas en distintas latitudes tienden a parecerse y a incorporar la evaluación como instrumento principal?
Una respuesta es que en todas partes los sistemas educativos dan malos resultados y es necesario mejorarlos. Hmmm, puede ser. También, se dice, contamos hoy en día con elementos conceptuales e instrumentales para diagnosticar problemas sistémicos, medir el desempeño y mejorarlo. Son "tecnologías" ampliamente probadas en empresas y, crecientemente, en los aparatos de administración pública en muchos países. En efecto, desde que en los años 80 el entonces milagroso desempeño de la economía japonesa puso de moda la "calidad total" en la empresa, los expertos en desarrollo organizacional y medición del desempeño se entusiasmaron con la experiencia empresarial japonesa para difundirla entre empresas occidentales. Posteriormente, los expertos en administración pública se convencieron de que para acabar con la ineficiencia y rigidez en ésta convendría aplicar aquí también las técnicas de la empresa privada. Todo esto ya es hoy una vieja historia pero a la vez totalmente nueva porque estas ideas han permeado el sentido común, el pensamiento aceptado de expertos y tomadores de decisiones en grandes sistemas, como el educativo, el de salud, la impartición de justicia, etc. Son ideas que están claramente presentes en el discurso contemporáneo sobre reformas educativas. Lo hemos constatado en nuestra discusión sobre la evaluación y la reciente noticia sobre los resultados de PISA 2009.
Pues bien, un autor británico, Stephen Ball, piensa que hay otro nivel de análisis sobre esta cuestión. Piensa que hay una lógica performativa en todo esto. Performance, en inglés, se refiere originalmente a un evento artístico público: el performance de la Orquesta Sinfónica Nacional o del grupo de danza X. Tiene entonces una dimensión pública, frente a una público que observa y juzga. Pero también es un desempeño: la orquesta tocó regularmente el primer concierto para piano de Chaikovsky, o no me convenció el baile del grupo de danza X. Observamos y juzgamos el desempeño. La performatividad incorpora ambas dimensiones.
Dice Ball que vivimos, en el contexto de epidemias mundiales de reformas educativas, una presión hacia la performatividad en la práctica educativa. ¿Quieren saber más? Consulten el texto de scribd.com: La performatividad según Stephen Ball.
Se ha discutido bastante en este espacio el tema de la evaluación. Yo he tratado de sugerir algunos elementos para poner el tema en su justo contexto y con la ayuda de Felipe Martínez Rizo señalar algunos riesgos del mal uso de las estadísticas que resultan de las pruebas.
Ahora bien, conviene preguntarse ¿por qué en todo el mundo se ha extendido una "fiebre" de reformas educativas? ¿Por qué en casi todos los casos las reformas en distintas latitudes tienden a parecerse y a incorporar la evaluación como instrumento principal?
Una respuesta es que en todas partes los sistemas educativos dan malos resultados y es necesario mejorarlos. Hmmm, puede ser. También, se dice, contamos hoy en día con elementos conceptuales e instrumentales para diagnosticar problemas sistémicos, medir el desempeño y mejorarlo. Son "tecnologías" ampliamente probadas en empresas y, crecientemente, en los aparatos de administración pública en muchos países. En efecto, desde que en los años 80 el entonces milagroso desempeño de la economía japonesa puso de moda la "calidad total" en la empresa, los expertos en desarrollo organizacional y medición del desempeño se entusiasmaron con la experiencia empresarial japonesa para difundirla entre empresas occidentales. Posteriormente, los expertos en administración pública se convencieron de que para acabar con la ineficiencia y rigidez en ésta convendría aplicar aquí también las técnicas de la empresa privada. Todo esto ya es hoy una vieja historia pero a la vez totalmente nueva porque estas ideas han permeado el sentido común, el pensamiento aceptado de expertos y tomadores de decisiones en grandes sistemas, como el educativo, el de salud, la impartición de justicia, etc. Son ideas que están claramente presentes en el discurso contemporáneo sobre reformas educativas. Lo hemos constatado en nuestra discusión sobre la evaluación y la reciente noticia sobre los resultados de PISA 2009.
Pues bien, un autor británico, Stephen Ball, piensa que hay otro nivel de análisis sobre esta cuestión. Piensa que hay una lógica performativa en todo esto. Performance, en inglés, se refiere originalmente a un evento artístico público: el performance de la Orquesta Sinfónica Nacional o del grupo de danza X. Tiene entonces una dimensión pública, frente a una público que observa y juzga. Pero también es un desempeño: la orquesta tocó regularmente el primer concierto para piano de Chaikovsky, o no me convenció el baile del grupo de danza X. Observamos y juzgamos el desempeño. La performatividad incorpora ambas dimensiones.
Dice Ball que vivimos, en el contexto de epidemias mundiales de reformas educativas, una presión hacia la performatividad en la práctica educativa. ¿Quieren saber más? Consulten el texto de scribd.com: La performatividad según Stephen Ball.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Sobre la evaluación educativa
Bueno, varios de ustedes han comentado sobre la noticia de los resultados del PISA. Como señalamos en clase, estas noticias suscitan toda clase de reacciones. En realidad, es una desgracia que se usen así los resultados de las evaluaciones, porque distorsionan su sentido. Los medios de comunicación están siempre a la caza de estos números para publicarlos y así generar debates y opiniones diversas. Lo malo es la mayor parte de las posturas que estas noticias provocan tienen poco que ver con el asunto central: CÓMO MEJORAR LA EDUCACIÓN. Como bien dijo uno de ustedes, no es deporte...
Bueno, para que ustedes tengan la opinión de un experto, los invito a que consulten, en scribd.com, un material nuevo: FELIPE MARTÍNEZ RIZO - LA EVALUACIÓN EN MÉXICO. Felipe fue fundador y el primer Director General del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE). Es un experto mexicano respetado internacionalmente. Conoce a fondo el tema y tiene cosas interesantes que decir.
Felipe hizo esta presentación en la reciente reunión de asociados del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) que se celebró en la BUAP en días pasados. Dio su consentimiento para publicar virtualmente este material.
Se los recomiendo. Y si tienen más comentarios sobre el mismo, pues adelante.....
Bueno, para que ustedes tengan la opinión de un experto, los invito a que consulten, en scribd.com, un material nuevo: FELIPE MARTÍNEZ RIZO - LA EVALUACIÓN EN MÉXICO. Felipe fue fundador y el primer Director General del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE). Es un experto mexicano respetado internacionalmente. Conoce a fondo el tema y tiene cosas interesantes que decir.
Felipe hizo esta presentación en la reciente reunión de asociados del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) que se celebró en la BUAP en días pasados. Dio su consentimiento para publicar virtualmente este material.
Se los recomiendo. Y si tienen más comentarios sobre el mismo, pues adelante.....
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